19 noviembre 2007

TIEMPO PERDIDO. LA GUERRA CIVIL EN ALMENDRAL 1936-1939

El pasado viernes, día 16 de noviembre de 2007, se presentó en la Diputación de Badajoz el libro titulado TIEMPO PERDIDO. LA GUERRA CIVIL EN ALMENDRAL 1936-1939, ganador del sexto premio Arturo Barea, escrito al alimón por Moisés Domínguez Núñez, Francisco Cebrián Andrino y Julián Cháves Palacios.
Es un libro muy bueno, fácil de leer y muy documentado y esta parte documentada está reforzada por testimonios orales que enriquecen aún más los datos que en el libro aparecen.

En el libro se refleja lo ocurrido en Almendral, pequeña población de la provincia de Badajoz situada a 34 kilómetros al sur de la capital que en 1936 tenía unos 3.800 habitantes.

Esta escasa población, en la que muchos de sus habitantes eran familiares o, como minino se conocían todos, no evitó que en ese pueblo se escribieran páginas terribles durante la guerra civil.

El libro es muy imparcial, cosa que hay que agradecer en estos tiempos, se ciñe escrupulosamente al rigor histórico y aporta infinidad de historias personales sobre los avatares que vivieron los almendrucos de diferentes ideologías.

Comienza el libro haciendo un somero estudio sobre el preludio de la guerra civil, pasando por el fracaso de la rebelión militar en Badajoz y las detenciones que los republicanos realizaron en el pueblo, para seguir luego desarrollando perfectamente la ocupación de la localidad por las tropas sublevadas, la valerosa pero efímera resistencia que encontraron en sus calles, la huida de muchos de sus habitantes a la sierra de Monsalud y la brutal represión que los franquistas realizaron, finalizando con un pequeño repaso a los primeros años de la posguerra y recogiendo, finalmente, algunos testimonios orales de testigos presenciales.

En sus páginas nos sumergimos en una España en guerra civil en la que los odios más profundos salieron a relucir y algunos relatos y testimonios hacen estremecer por la crueldad y salvajismo que los humanos llegamos a cometer.

Se desarrolla perfectamente la vida de los refugiados en la sierra, las operaciones militares que se emprendieron para reducirlos y, al mismo tiempo, se detalla perfectamente el nombre de todos y cada uno de los ciudadanos que fueron fusilados por los franquistas, informando en la mayoría de los casos de la edad y profesión de la persona fusilada.

En resumidas cuentas, es un libro increíble y magníficamente planteado que leí de un tirón, me sumergí en su lectura y ya no fui capaz de parar hasta leerlo.

Pero también tiene algunos flecos que, en mi opinión, deben ser reseñados.

El primero de ellos lo encontramos en la portada. Figuran tres autores, los ya mentados Moisés Domínguez Núñez, Francisco Cebrián Andrino y Julián Cháves Palacios. El premio fue otorgado de manera individual a Moisés Domínguez Núñez como autor del trabajo, sin embargo, como vemos en la portada figuran tres autores. Esto me lleva a pensar dos cosas: Una, que por parte de Francisco Cebrián Andrino y Julián Cháves Palacios se hizo un gesto digno de todo elogio y renunciaron a la parte proporcional que les tocaba en metálico de la cuantía del premio a favor de Moisés Domínguez Núñez, cosa que dudo, porque sé perfectamente que al menos uno de los autores no mueve un dedo sino es para cobrar, o que Moisés Domínguez Núñez, al que conozco y sé que es una gran persona, incapaz de desconfiar de nadie y al que le sobra honradez, hizo un pacto con el demonio y cuando quiso darse cuenta había sido atrapado en una telaraña que finalmente lo asfixió.

Por otro lado, el libro tiene algunos detalles que deben ser comentados porque creo que no se ajustan a la realidad.
Veamos:

En la página 75 se dice que los Guardia civil de Badajoz se sublevó en el Cuartel de Menacho, cuando lo cierto es que aquella rebelión tuvo lugar en la Comandancia de Santo Domingo.

En la página 80, al referirse a los bombardeos en Badajoz el día 14 de agosto se dice textualmente “la presencia de escuadrillas de ambos bandos propició enfrentamientos aéreos, probablemente los primeros de cierta relevancia desde que comenzó la guerra”. Bien aquí es necesario aclarar que uno de los autores del libro es el profesor Julián Cháves Palacios y tenemos la obligación de remontarnos al año 2006 y la publicación de las actas de Jornadas de Historia y Memoria de la Guerra Civil, coordinadas por él y publicadas en un libro editado por la Diputación de Badajoz, en la que el señor Cháves Palacios, además de coordinar el libro, presentó un trabajo titulado BADAJOZ OBJETIVO DE LOS SUBLEVADOS: OCUPACIÓN DE LA CIUDAD Y EJECUCIONES DE MANDOS CASTRENSES Y OTROS CUERPOS ARMADOS. Pues bien, en la página 129 de ese libro, el señor Cháves Palacios dice: “La presencia de escuadrillas de ambos bandos propició enfrentamientos aéreos, probablemente los primeros de cierta relevancia desde que se inició la guerra civil”. Es decir, en aquel libro escribió exactamente lo mismo que en este, sin cambiar ni un ápice y sin haber comprobado la veracidad de lo que en su día dijo y sigue manteniendo. Es necesario aclarar que en Badajoz, el día 14 de agosto de 1936 no hubo ningún enfrentamiento entre los aviones republicanos y sublevados; en ningún documento, en ningún testimonio ni en ningún artículo de Prensa se refleja que ese presunto combate aéreo llegara a ocurrir, pero pese a eso, en este último libro, vuelve a repetirse esa falsa información. Es decir, la Memoria Histórica está empezando a actuar y en el desmesurado afán de sus colaboradores por cobrar y falsificar la historia tal y como pretende hacer esa ley, no dudan en inventarse cosas. En resumen, de ahora en adelante a las mentiras contadas sobre los fusilamientos en masa en la plaza de toros, la violación de mujeres que después eran despanzurradas, y el ahorcamiento de niños en las farolas tenemos que añadir un inexistente combate aéreo que nunca llegó a producirse, aunque sí es cierto que ambas aviaciones hicieron acto de presencia en la ciudad ese día, pero sea por casualidad o por cualquier otro motivo, en ningún momento coincidieron sobrevolando los cielos de Badajoz.

E la página 81 se dice que “los sublevados abrieron brecha en la muralla”. Que no, que no es cierto, ya está bien de repetir siempre lo mismo hasta que a fuerza de reiteración la gente acabe por creérselo. Las brechas, por las que la Legión entró con brío, con valor, con ímpetu, con bravura, con arrojo, con desprecio a la muerte ya estaban abiertas desde 1934.

Sigamos. Por lo visto, debe ser obligatorio escribir, si se quiere que la Diputación publique el trabajo, las palabras “Mercenarios” al referirse a la Legión y “Represión” en cuanto se habla de cualquier enfrentamiento. En efecto, en esta página 109 se dice, al referirse a la toma de Almendral por los legionarios, que “sus moradores, asustados, ven pasar a los mercenarios”. Hombre, que la Diputación, una entidad oficial permita que se diga eso, refiriéndose a hombres que, extranjeros o españoles, sirvieron en el ejército español en África y se vieron obligados a participar en una guerra civil en contra de la voluntad de la mayoría de ellos, es un insulto no sólo a la Memoria de aquellos desgraciados que murieron en la guerra sin saber por qué, sino al actual ejército español que hoy en día cuenta entre sus filas con numerosos ciudadanos extranjeros, algunos de los cuales están prestando servicios en “misiones de paz” en el extranjero e incluso algunos han muerto en estas misiones de “paz” mientras que quienes permiten que se diga eso de hombres mucho más valerosos que ellos, siguen aquí, masticando a dos carrillos en sus típicas comilonas pagadas con nuestro dinero, con la comisura de los labios en las que siempre aparece una hipócrita y nauseabunda sonrisa de satisfacción llena de grasa y llenándose los bolsillos, los muy indeseables.

Más adelante, en la página 175, al describir las actuaciones del teniente de la Guardia civil López Verdasco se dice que “participó activamente en la represión llevada a cabo el sábado 10 y domingo 11 de diciembre de 1933 en Villanueva de la Serena”.
Como vemos, la Memoria Histórica vuelve a hacer de las suyas manipulando y sacando fuera de contexto la realidad de los sucedido en seguimiento de oscuros intereses. En Villanueva no hubo ninguna represión, sino que un grupo de militares y civiles dirigidos por el sargento Pío Sopena se sublevaron y proclamaron el Comunismo libertario y el Gobierno de la República utilizó los medios legales a su alcance para evitar la insurrección armada y se llevaron a cabo enfrentamientos entre ambas partes, pero no hubo ninguna represión, sino combates.

En la página 151 habla de un personaje del pueblo, llamado Romualdo González Álvarez de Luna, apodado “el Torero” y, aún sin proponérselo, sus autores exponen un claro ejemplo de lo que fue el Frente Popular. Este individuo mató a dos personas y fue condenado a muerte y posteriormente a cadena perpetua e ingresado en el penal del Puerto de Santa María de donde logró fugarse; en su huida mató a un guardia civil y finalmente logró escapar a Portugal. Al ganar las elecciones el Frente Popular, este hombre, responsable de tres asesinatos y fugado de un penal, regresó a España y fue recibido como si no hubiera pasado nada y nadie le pidió responsabilidades. Era la base de la que se sustentaba el “democrático” Gobierno del Frente Popular. Uno de los muchos miles de asesinos que se enrolaron en las filas de la “democracia y la libertad”

En la página 156 se dice que el capitán López Diéguez, a la sazón jefe del Fuerte de San Cristóbal en Badajoz “abandonó el fuerte y se pasó a los sublevados el día 14”. Otra vez lo mismo. López Diéguez no abandonó nada; es cierto que se puso de parte de los sublevados, pero permaneció en el interior del fuerte hasta la tarde del día 14 y se presentó a las nuevas autoridades militares en la tarde de ese día, pero no abandonó nada ni se pasó antes.

Finalmente, en la página 375 hay algo que me afecta directamente. Tras mucho devanarme los sesos buscando documentación y contrastando datos, un servidor manifestó en la 3º Edición del libro Ellos lo vivieron que la 16 Compañía del capitán Pérez Caballero tuvo 11 muertos y 45 heridos al atacar la brecha de Trinidad. Repito, esto lo deduje después de muchas horas de investigar y llevo a gala que fui el primero que manifestó eso, ya que hasta entonces siempre se habló de varios cientos de legionarios muertos en el ataque y la aniquilación de la IV Bandera, etc. etc. Pues bien, según este libro, resulta que esa cifra está publicada en el Periódico HOY y yo, sin saberlo. Los autores del libro no dicen en qué fecha fue publicada esa noticia. Desde aquí les ruego, por favor, que amplíen esa información y maticen exactamente en qué fecha se publicaron esas cifras.

Salvando estos puntos, el libro en general es impresionante y merece la pena leerse para saber y aprender muchas cosas que ocurrieron en esta tierra nuestra.

09 noviembre 2007

Símbolos fascistas

Hace algún tiempo, en una entrada de este blogg, se pronosticó que cuando las elecciones estuvieran más cerca se aprobaría la Ley de la Memoria Histórica y se iniciaría una campaña basada en el odio, el rencor y el revanchismo como desde hacía muchos años que no se veía en España.

Efectivamente, los pronósticos fueron ciertos y la ley, tras ser aprobada, está pasando los trámites necesarios para su publicación.

Desde el PSOE se juega con dos barajas. Por un lado dicen hasta la saciedad que esta ley no pretende reabrir viejas heridas y está encaminada al objeto de buscar la paz y la armonía entre los españoles, pero, a su vez, desde los medios de comunicación, tanto Prensa, Radio y Televisión, controlados por el Gobierno, se está llevando a cabo una campaña propagandística tremenda y raro es el día que no sale en algunos de estos medios algún reportaje o documental en el que siempre se ven las misma escenas, es decir, las fosas comunes en las que miles de desgraciados yacen de forma anónima desde hace 70 años, asesinados fríamente mientras que los que les empujaron a la ruina saqueaban todo lo que estuviera a su alcance y huían. Sin embargo, basan esta campaña en reavivar viejas hogueras ya consumidas y suelen sacar en esos documentales a los hijos de esas personas que yacen allí vilmente asesinados por la negra dictadura que cayó sobre España y siempre es lo mismo. Es como si esa ley solamente hubiera sido creada para proceder a la exhumación de los cadáveres pero omiten decir que desde hace muchos años ya se está procediendo a esta labor.

Otros de los aspectos que contempla esta ley es terminar con todo lo que denominan “símbolos franquistas” y no sólo con estatuas del dictador, sino con nombres de calles u ornamentos que se erigieron durante su gobierno. Con esto, bajo mi punto de vista, lo único que han conseguido es que el día de mañana, nuestros hijos o nietos no puedan saber qué pasó en España y no sepan quién fue Franco ni por qué se proclamó dictador, tal vez porque, al fin y al cabo, sobre ellos cae el remordimiento culpable de haber sido los responsables de que aquello ocurriera ya que no supieron cortar a tiempo el caos, el desorden y la locura en la que se sumergió nuestro país, sobre todo desde febrero de 1936.

En la actualmente llamada Plaza de España de Badajoz, popularmente conocida como San Juan, está esta placa que aparece en la fotografía. Evidentemente, el hecho de que esta plaza, que antes de la guerra se llamó Plaza de la República, se llame en la actualidad Plaza de España, supone para muchos un nombre "fascista” ya que desprecian todo lo que represente la unidad nacional, el orgullo de ser español y el respeto al nombre de un país al que por venir a él, para ser esclavizados y explotados, mueren cientos de personas, eso sin contar conque el viejo y teóricamente extinguido comercio de esclavos ha vuelto a imponerse, con la salvedad de que ya no van los barcos negreros a buscarlos sino que son ellos los que se embarcan en la incierta aventura de llegar a nuestras costas y, por si fuera poco, como en aquellos viejos tiempos del tráfico de esclavos, en la actualidad hay un comercio de niños para ser “acogidos” (no quiero siquiera pensar en tráfico de órganos. Se me hiela la sangre sólo de pensarlo) previo pago de una cantidad de dinero, y negreros sin escrúpulos no tienen reparos en secuestrarlos y arrancarlos de brazos de sus padres para comerciar con ellos, exactamente lo mismo que se hacía antaño en la subasta de esclavos: quien más pague se queda con él, y al igual que entonces, las autoridades se apresuran a defender a los negreros cuando son abordados o detenidos por quienes velan para que ese tráfico de países "civilizados" no sigua expandiéndose.

Bien, esta placa, que da nombre a la plaza, fue instalada allí por las autoridades “fascistas” durante la guerra civil, por lo tanto, debe ser quitada ya que la Ley es de obligado cumplimiento, pero hay un detalle. Fíjense con atención en la placa (lamento no haber podido sacarla mejor; en el aspecto fotográfico soy tan inepto como en muchas otras cosas. Creo que haciendo doble "clik" sobre ella se amplía la imagen). Podrán observar que en la parte superior derecha de la placa (izquierda en la fotografía) figura el escudo de la República. ¿Hasta dónde llegará el ansia revanchista de quienes han promulgado esta ley? ¿Hasta el extremo de quitar también aquellos símbolos que ellos decían defender, eso sí, a distancia y siempre huyendo?